Martes 21 de agosto de 2012 |
12 comentarios
Es común verla a orillas del Alto Paraná, sobre todo en inmediaciones del valle del Cuñá Pirú entre Jardín América y Aristóbulo. Anda, como una mujer extraviada, despintando lapachos, o decapitando araucarias en San Pedro: al amanecer, la bruma selvática misionera suele serpentear entre los cerros y los árboles, borrando cimas, copas y llenando todo el ámbito de soledad y misterio que sólo espantará el sol con sus primeros aleteos.
Conocí otra forma de la bruma.
La bruma marina del Sur se le atreve ya no al árbol sino al mar. Cuando se instala, todo alrededor se borra, y sólo se distinguen las cosas cercanas. La bruma repta, se mueve como un animal sediento; lentamente avanza desde el naciente y hacia la media mañana empieza su tarea de descoloramiento con el servicio del viento: no vuelan las gaviotas, se despinta el cielo, se diluye el arco del horizonte y las crestas de olas lejanas se ocultan con timidez. La bruma avanza hacia la tierra, se acerca y borra, indolentemente, de un plumazo, las barcas con sus redes, la primera rompiente, el faro y la punta del muelle. Sin embargo, como si se jactara de su bravura, se detiene a metros de la orilla y entonces se perciben los últimos vestigios del majestuoso naufragio de las cosas; una fina espuma, exhausta, llega a la arena, y detrás, un estruendo de mil leones, que todo lo abarca y que no se sabe de dónde viene. Inmerso en esa nube infinita - que a veces es gris, y otras, ocre - bajo una fina llovizna, el pescador encapotado se siente un gigante en medio de una tempestad. Sin embargo intuye como un ciego que allí nomás, a unos metros, otro gigante, mayor aún, se cierne sobre el mundo. La bruma le oculta que ese gigante se ha bebido todo el mar de un sorbo, y el pescador imagina que detrás de ese telón impenetrable han quedado al descubierto monstruos, fósiles y barcos hundidos. Pero nada de eso hay; al anochecer - como al amanecer en Misiones - todo renace; las aguas vuelven a su cuenco, y el secreto de la bruma será, mágicamente, otra materia sujeta a la discreción de los astros.
Aguará-í
1999 - 2012. TerritorioDigital.com
Todos los derechos reservados. Posadas (Misiones), República Argentina
TerritorioDigital no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.
TerritorioDigital.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina