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Lunes 23 de Febrero de 2009

Se implementa el cuarto año en los Institutos de Formación

Buscan formar docentes para enfrentar los problemas sociales

:: Se reformulan contenidos curriculares, ahora se entregarán herramientas que fortalecen cómo actuar en temas como drogadicción y embarazo adolescente. También en sexualidad y adopción de nuevas tecnologías

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Nuevos enfoques. Docentes de los IFD con herramientas modernas para la formación de futuros maestros y profesores.

POSADAS. Se hizo necesario implementar el cuarto año en los Institutos de Formación Docente (IFD) de todo el país, en esta nueva etapa de la educación escolar que comienza a vivirse con la Ley Nacional de Educación Nº 26.206, que reemplaza al sistema que instrumentó el gobierno de Carlos Saúl Menem, la Ley Federal de Educación.
En este nuevo marco se recupera muy fuertemente el capítulo de la formación de maestros y profesores, planteando una reformulación total para los IFD, ya sea de primaria y secundaria. Aquí, es cuando se equipara entre estas dos vertientes de educadores (maestros y profesores) y de ahí la necesidad de incorporación de un año más. Pero no sólo por este motivo, sino que se modificó radicalmente el plan de estudio, una reforma estructural que abarca cargas horarias, como contenidos, además de procurar un cambio de mentalidad en el rol del docente, ya que la realidad social del país es muy diferente a la que ocurrió en los 90.
Los contenidos curriculares apuntan a otra idea de la práctica, rol y ser docente. Hoy, un maestro se enfrenta diariamente con problemas  como: pobreza, drogas, embarazo adolescentes, alcoholismo, los que se dan en cualquier parte del país. No solamente en las zonas territoriales marginales ni en clases sociales bajas, sino en todos los órdenes sociales, y los maestros hoy  no cuentan con herramientas para enfrentar esas situaciones. “Lo peor que podemos hacer frente a esto es barrer bajo la alfombra, negar la realidad, entonces al docente hay que formarlo para que pueda enfrentarlos, si no los niega y eso no puede ser”, consideró Gloria Fernández, coordinadora pedagógica de Formación Inicial del Instituto de Formación Docente (IFD).
La profesional, con 17 años de trayectoria, que articula todo lo concerniente a la cuestión académica entre los alumnos, o sea los futuros maestros, con los tutores y las autoridades del IFD, manifestó que lo peor que puede hacer un docente es negar la realidad, porque se “está atravesado por los problemas sociales urgentes que nos acosan, desde las drogas, el alcoholismo o dar clases ante chicas de 13 a 15 años que han quedado embarazadas o van con sus hijos”. Consideró que ante el problema específico de los embarazos adolescentes se han intentado distintos abordajes, como dotar algunas escuelas con guarderías, para que la madre no pierda la cursada, pero que esa no es la idea. “No puede pensar el docente como si fuera la escuela isla, creando una burbuja, sino que tiene que enfrentar los problemas que se presentan en el seno de su aula”, explicó sobre la caja de resonancias que es un aula.

Herramientas disponibles
Para poder dotar a los futuros maestros de herramientas y técnicas pedagógicas, se ha pensado en la incorporación de materias claves, como Psicología Educacional y Sociología, pero también se brindarán ateneos, foros, donde los futuros educadores puedan reflexionar sobre la realidad sociopolítica y educativa, que le está tocando vivir en su tiempo.
Otro aspecto de gran importancia será la puesta en marcha de la capacitación en nuevas tecnologías, que el docente pueda abordar sin temor nuevas máquinas (desde ordenadores a proyectores) y softwares (programas de informática), para achicar las brechas que muchas veces existe con los propios alumnos, mucho más preparados en ese aspecto. Para esto se crearon los Centros de Actualización en Innovación Educativa (CAIE), con ocho polos distribuidos estratégicamente en el territorio provincial (Posadas, Apóstoles, Leandro N. Alem, Oberá, Montecarlo, Eldorado, Irigoyen y falta la designación de una plaza) equipados con salas de informática, retroproyectores y otras herramientas posibles.

Convivencia entre generaciones
Un tema que siembra incógnitas es cómo van a coexistir las nuevas camadas de docentes, formados con este programa mucho más avanzado y las anteriores generaciones de maestros.
Fernández especificó que “actuará el IFD en el acompañamiento. Una de sus funciones es la actualización pedagógica, en la que se tratará de que se aggiorne a los maestros formados por el anterior programa del IFD”.
También se acoplará a todo esto, proyectos que serán financiados por el Instituto Nacional de Formación Docente, con programas de mejoras, y bibliografía especial. “Hay todo un colchón pensado para hacer frente a todas estos cambios, para articular y contener a los maestros. Hay que trabajar comunitariamente, los conocimientos que tengan estas nuevas camadas deben trasvasarlos a los maestros de mayor edad y producir la retroalimentación”, dijo.


Apuntando a la educación popular
Otro cambio que evidencian los Institutos de Formación Docente es que se apuntaló la incorporación de lo que se denomina educación popular, por la que tanto bregara el pedagogo brasileño Paulo Freire, o Donald Schön, con su formación de educadores reflexivos. Un cambio muy visible, si se atiende que la educación popular emergió como una respuesta autónoma de los sectores populares ante la educación dominante impartida a través del Estado o el mercado.
“Aparece muy fuertemente la línea de Freire y Schön en la fundamentación de toda la ley. El análisis institucional, en la psicología educacional, ya no sólo en el aprendizaje, sino lo que hace a la globalidad de la educación. Ahí ya tenemos otra mentalidad, o lo que pasa en las prácticas, con fuerte apuesta a la didáctica, en todas las áreas, hasta en ciencias naturales, la clave es que ya no son contenidos transversales, cómo enseñarlos también y cómo hacerlos comprender”, señaló la coordinadora pedagógica.
También lo que destacó Fernández es la fuerte presencia de la historia y no de la global, sino con profundización en indagación de los sucesos, hechos y movimientos que moldearon la conformación de este país y la resultante del pasado latinoamericano.


En Oberá se vivirá el Simposio Internacional de Formación docente

OBERÁ. En junio de este año se concretará en esta ciudad el 2º Simposio Internacional de Formación Docente (Sifod), que tendrá por misión y objetivos primarios los de consensuar formas alternativas, que sirvan para un mejor abordaje de las prioridades educacionales que sirvan para trabajar en contenidos curriculares. 
El Sifod convoca a docentes y directivos de todos los niveles del sistema educativo, profesionales vinculados al ámbito educativo, alumnos de carreras terciarias y universitarias, como así también a los demás actores que conforman una comunidad educativa, los padres, alumnos y el personal no docente.
Se presentará como una alternativa interinstitucional, principalmente en este país, a partir de modificaciones en los marcos jurídicos educativos, promovidos por la Ley de Educación Nacional Nº 26.206.
El lanzamiento del encuentro se realizó en diciembre de 2008 el Centro de Convenciones y Eventos de Posadas y hay que considerar que esta reunión tuvo cinco ediciones anteriores, llevándose a cabo en Ijuí, Brasil.

Conferencistas
Entre los catedráticos que tomarán la palabra en Oberá figuran personalidades y verdaderos especialistas en sus temas.
Vendrá Peter Mc Laren, doctor en Estudios para la Educación Profesor de Educación en la Universidad de California en Los Ángeles, internacionalmente reconocido como uno de los fundadores de la pedagogía crítica en el mundo. También Nathalia Jaramillo, de la misma casa de altos estudios, con formación en educación y división de estudios urbanos.
Otros conferencistas son: Dermeval Sabían, doctor en Filosofía de la Educación en Brasil; Clemente Fabregat, profesor de Didáctica de las Ciencias Sociales y Director del Departamento de didácticas específicas de la Universidad Autónoma de Madrid; María Teresa Sirvent, doctora en Educación de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet y Eduardo Bustelo Graffigna, profesor en la Universidad Nacional de Cuyo.